Ociosidad es un ladrón,
Amordaza, captura,
Con desidia;
Porque habla, convence,
Mejor descansa;
Y las horas
avanzan,
Sin lograr la marcha.
Pero tengo derecho,
Dice el cautivo en vagancia,
Merezco inercia,
Ya mucho trance;
Indolencia responde,
Tiempo, aún habrá.
Y el lograr pospuesto,
La siembra se pierde,
La carrera en alto,
La gotera se ensancha.
La casa se pierde,
Labor, esfuerzo;
Alguien no comprende,
De ti depende.
Y el reloj prosigue,
Las horas registran,
Pérdida, ganancia;
¿De qué lado, estás ubicado?
Pregunten al caído,
Hay que exhortar,
Volver, a encaminar;
Aliento brindado,
Revierte el estado.
Despida al desanimo,
No le dé lugar,
Porque es una fiera,
Despedazar puede;
A su primera mordida,
Desgarra lo vital,
Confianza, esperanza,
Sin estas, ¿Cómo persistir?
Las arterias vitales,
Que la bestia entiende,
Roída estas, la presa vencida;
Por ello, persevera, prosigue,
No dimita, persiste.
Porque de Dios no procede vencidos,
Porque en Él, habitan triunfantes:
Aquellos que aún en imposibles,
De Él reciben conquistas,
Por Él nuevas fuerzas cobran,
Dejando atrás las cadenas.
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