Hay tesoros en espera,
Que Dios quiere dar;
Hay insondables, que
igual,
Quiere revelar;
Para que sepas,
Que Soberano es,
Hace como mejor,
Lo ha determinado.
El que hace la obra,
Es el Señor;
Fuera de Él, más no
hay;
Excepto falsos, que
con engaños,
Han extendido a
tantos, que en sus garras
Están.
Desde donde el sol se
levanta,
Hasta el lugar en que
descansa;
Otro no se hallará,
Sólo Él,
Todopoderoso, su nombre.
Ay de aquél,
Que es barro, en sus
manos,
Trata de altercar con
el Señor;
Aquel ramaje, que
sólo hecha fruto,
Porque Dios, lo
ordenó.
Aquél favorecido por
el Creador,
En obra que Él le
llamó;
Podrá abrir puertas,
Que no se cerrarán,
Porque su Dios,
Delante de Él, está.