Consideró la pregunta sin responder,
Meditó las consecuencias, silencio aún;
Reflexionó en lo que iba a acontecer,
Incluso tontamente obró.
¿Quién prefiere muerte que vida?
¿Castigo que honor y honra?
¿Lamento que paz, sosiego?
¿La celda, que libertad en su cuenta?
Pero, allí están tantos alineados,
En espera de una apertura para probarlo;
Producidos por la insensatez que los motiva,
A girar en dirección opuesta, al mal sumado.
¿Qué excusa presentarán ante el juicio?
¿Qué argumentarán ante el concilio?
¿Qué razón tendrá el errante por escogencia?
Cuando oportunidad tuvo, y resuelve dimitir.
Encrucijadas de la vida, dirán,
Laberintos construidos en su afán;
La voz de Dios, ignorado, apagado,
Vertiente de mal, sobrecargado.
Y así transcurre la vida,
Del hombre en su autonomía;
“Olvida que responder tendrá”,
Al Hacedor en su ignominia.