Aunque el mal cabalga libremente,
Hay un Dios.
Aunque las potencias crean tener dominio,
Hay un Dios.
Aunque pandemias arrasen con vidas,
Hay un Dios.
Aunque oscuridad fuese lo presente,
Hay un Dios.
Nunca estamos solos o desamparados,
Nuca estamos sin esperanza o sin salida;
Esa realidad está presente con el que se niegue,
A elevar la mirada y discurrir, quién nos ampara.
Considerar lo mejor, creer al Señor,
Desarrollar aquello interno que clame a Él;
Abre puertas que nadie cierra,
Y cierra puertas que nadie abrir puede.
Nada es eterno,
La llama del mal se apaga,
Con el viento divino enviado,
Para hacernos entender a todos,
Sólo Él es Soberano.
Necias horas que tratar de robar confianza,
Torpes los días en lamentos y no plegarias;
Pérdidas incontables de almas desconsoladas,
Cuando el cantar del ave, nos recuerda que Él nos ama.
Cerrada entrada a los sonetos dedicados al llanto,
Cancelado concierto en tono de tristeza,
Interrumpida reunión de querellas y desdichas,
Bienvenido día de alabanza al Creador.