¿Cómo alabarte, en tanto dolor?
¿Cómo alabarte, en tanta tristeza?
¿Cómo decirte, lo que saber Señor?
¿Cómo no esperar, de Tu consuelo y paz?
Es que Dios, me has enseñado,
Hace tantos años, me lo has entregado;
Tu enseñanza, no he olvidado,
Hago memoria, estoy a tu cuidado.
Por valles de sombras, estás presente,
Por valles de muerte, Tu promesa vigente;
Con el mar al frente, los enemigos a espalda,
Abierto camino, Dios de imposibles.
Me das abrigo, en momentos de frío,
Me das cobija, cuando el sol inclemente;
Cada día el pan, mi Padre ha provisto,
Hoy me permites cruzar, otra vía espinosa.
Es que nunca, he estado sólo,
Es que jamás, de Dios desamparo;
Señor, el tiempo que has brindado,
Ha dado más razón, para servir, ensalzarte.