En la pérdida, busqué consuelo,
Se encontró, a su lado;
En, el mar agitado,
A sus pies, ubicado;
En, los limitados recursos,
Multiplicó, en mis manos;
En todo, lo distante en mi vida,
De Él, más cercano.
Cuando caminé, en dolor,
Me sostenía,
Cuando no pude más,
Sus brazos, me cubrían;
Cuando llorar, pudo ser el momento,
Trajo gozo, con su presencia.
Cuando todo, pierde sentido,
Me instruye, con su Palabra,
Trae, a memoria lo escrito,
Se hizo realidad, en lo vivido.
Cuando pareciera, que no será,
Hace, resonar su promesa,
Sus bondades, inundan mi alma,
Resignado en Él, se descansa.
Es que la paz, tiene un alto precio,
De la que ofrece Dios, insuperable;
Cuando el enemigo cree, que vencido estás,
La paz del Señor, te hace cruzar,
Aquel oscuro valle, y llegar.